The Beginning Of The End: Top 10 discos de Black Sabbath

El pasado 4 de febrero Black Sabbath daba en Birmingham (la ciudad que los vio nacer) el último concierto de su carrera, pocos días antes del 47 aniversario de su primer álbum.

Hablar de Black Sabbath son palabras mayores y es que si hay un grupo al que se le pueda considerar los padres del heavy metal esos son ellos. No solo revolucionaron la música, también cambiaron el paradigma de la época, ya que aunque asumieron el mensaje antibelicista de su generación, rompieron con la iconografía hippie del buen rollo para traernos un mundo sonoro lleno de oscuridad.

En su primera etapa con Ozzy Osbourne sentaron las bases del sonido de diversos subgéneros que surgieron con posterioridad como el stoner, el sludge o el doom. Sus primeros cinco álbums son clásicos intemporales del rock y el metal. Posteriormente, en 1979, Ozzy fue despedido por el resto de la banda debido a su conflictivo carácter y a sus problemas constantes con las drogas. Le sustituyó Ronnie James Dio, un recambio de lujo con el que no solo cambió la voz de la banda sino también su estilo, dejando atrás su sonido más pesado para entrar en el terreno del heavy metal más épico. Sin embargo, la época Dio solo duró dos discos (luego volvería a prestar su voz en su disco de 1991 Dehumanizer) y la banda empezó una larga travesía por el desierto en la que no conseguirían encontrar su rumbo con distintos cantantes.

En 2013 publicarían 13, su primer disco con Ozzy Osbourne en más de 30 años, y que a la postre ha supuesto su despedida seguido de una larga gira que les ha llevado por todo el mundo para poner punto y final a la larga trayectoria de una de las bandas más influyentes de la historia.

Con motivo del adiós de Black Sabbath, desde The Renegades publicamos este ranking con sus 10 mejores discos.

  1. Mob Rules (1981)

Tras el exitoso debut de Dio con Black Sabbath en Heaven and Hell la banda se encontraba ante dos grandes retos, sustituir al gran Bill Ward a la batería para lo cual reclutarían Vinnie Appice, y publicar un nuevo álbum acorde a las expectativas. Lamentablemente, esta segunda entrega con el pequeño vocalista italoamericano no estuvo a la altura de su predecesor. Sin embargo, no se trata para nada de un mal disco. Encontramos grandes canciones como Voodoo, The Mob Rules o sobre todo el clásico Turn Up The Night que abre el disco. Como álbum completo es quizá algo irregular, pero a pesar de todo consiguieron mantener un gran nivel y con el paso de los años se ha convertido en un disco bien considerado por los fans de la banda.

La corta relación de Dio con Black Sabbath nunca fue fácil y poco después de grabar Mob Rules Dio abandonaba el barco para comenzar su propia banda. A Dio lo sustituiría el gran Ian Gillan (ex Deep Purple) con el que sacarían el denostado (y con razón) Born Again, comenzando así el periodo de decadencia de Black Sabbath.

  1. Dehumanizer (1992)

Sin duda alguna su disco más infravalorado. Tras la marcha de Dio, Black Sabbath entró en un profundo periodo de depresión con varios cambios de formación, llegando a pasar hasta cinco cantantes distintos por la banda (Ian Gillan, Dave Donato, Glenn Hughes, Ray Gillen y Tony Martin) y sufriendo diversas idas y venidas de Geezer Butler y Bill Ward. El resultado es que ninguno de los discos publicados se ganó al público ni a la crítica. Aunque Tommy Iommi posteriormente se arrepintió de la decisión decidió prescindir de Tony Martin y Neil Murray (vocalista y bajista por aquel entonces) para reunirse con Geezer Butler y Ronnie James Dio para preparar un nuevo disco.

Dehumanizer no tuvo una gran repercusión, pero es un disco que ha envejecido muy bien. Es uno de los trabajos más duros de la banda y el disco con Dio en el que suenan más a la parte buena de la época con Ozzy, con un estilo más contundente y pesado.

Tras negarse a actuar en un concierto como teloneros de Ozzy, Dio abandonó Black Sabbath y Tony Martin volvería a la formación. Años más tarde, Dio volvería a cantar en varias giras con la formación clásica de la banda, pero bajo el nombre de Heaven and Hell publicando un disco en 2009 poco antes de la muerte de Dio.

  1. Sabotage (1975)

Sabotage fue el último disco bueno de Black Sabbath con Ozzy (sin contar 13). Pese a ser grabado en condiciones casi impeorables, con la banda visitando los tribunales por los pleitos con su ex manager y la compañía discográfica, las peleas continuas entre los cuatro miembros y sus habituales problemas con las drogas, fueron capaces de sacar un disco más que interesante, aunque un peldaño por debajo de sus cinco primeros discos.

En Sabotage los Sabbath se atrevieron a experimentar con sonidos que no habían probado hasta la fecha, combinando con otros temas más pesados. Ejemplos de lo primero la épica Megalomaniac (haciendo honor a su título es uno de los temas más grandilocuentes y complejos del grupo), Superztar o Am I Going Insane, en la que por extraño que parezca recuerdan a la Electric Light Orchestra. . Paralelamente, también nos encontramos con uno de los temas más duros de su carrera, Symptom Of The Universe, donde se refleja claramente la influencia que tuvieron posteriormente en los géneros más duros del metal, solo hace falta escuchar la versión que hizo Sepultura de dicho tema.

  1. 13 (2013)

El esperadísimo disco de retorno de Black Sabbath con Ozzy consiguió estar a la atura de las expectativas, pese a que la reunión no puedo ser completa, ya que no contaron con Bill Ward en la batería. La primera mitad del disco es sobresaliente con The End Of The Beginning, God Is Dead?, Loner y Zeitgeist. En la segunda mitad el nivel baja, pero se mantienen dignos en todo momento. En algunos temas como The End Of The Beginning o Zeitgeist cabe lugar para el autohomenaje, ya que recuerdan a temas clásicos de la banda, en concreto Black Sabbath y Planet Caravan.

Musicalmente, nos encontramos con una reactualización del sonido clásiso de Black Sabbath al siglo XXI. En este sentido, se nota la mano de Rick Rubin, que hizo lo propio en el Death Magnetic de Metallica y que siempre sabe sacar lo mejor de los grupos nivel compositivo, pero como suele ser habitual en él se pasa sobreproduciendo los discos generando demasiada saturación en el sonido.

  1. Sabbath Bloody Sabbath (1973)

Debido al lamentable estado en que se encontraban los integrantes de la banda por su abuso con las drogas, estos acordaron encerrarse en un viejo castillo para componer su quinto disco. A pesar de encerrarse en tan siniestro escenario, el resultado fue un álbum más alejado del protodoom practicado en anteriores entregas, centrándose más en la psicodelia y la experimentación, algo que llevarían un paso más allá en su siguiente disco, Sabotage.

Siendo el más flojo de sus cinco primeros discos, no deja de ser un clásico de la banda con temas inolvidables como la canción que da título y abre el disco Sabbath Bloody Sabbath, National Acrobat o Sabbra Cadabra o Spiral Architect, uno de los temas musicalmente más completos del grupo.

  1. Heaven And Hell (1980)

Tras la marcha de Ozzy el hueco dejado parecía irremplazable, pero Black Sabbath consiguió un “fichaje estrella” con la incorporación de Dio. El grupo cambió sustancialmente de estilo influido tanto por la tesitura de Dio como por su forma de cantar. Se distanciaron de la época de Ozzy en Black Sabbath para acercarse más al sonido de otras bandas precursoras del heavy metal como Judas Priest o Rainbow (de los que venía Dio). Además, Dio también introdujo sus propias temáticas, más influenciadas por la fantasía y la épica.

Heaven and Hell fue un éxito inmediato y con el tiempo se ha convertido en un clásico del heavy metal más tradicional, sirviendo de espejo para multitud de bandas a lo largo de los años y siendo el único disco de Black Sabbath sin Ozzy al que se considera un clásico de la banda gracias a himnos como Neon Nights, Heaven and Hell, Lady Evil o Die Young.

  1. Black Sabbath (1970)

Quienes nieguen que Black Sabbath crearon el heavy metal, por favor, que escuchen Black Sabbath, la canción que da nombre al grupo y que abre su primer disco. El sonido de la lluvia y la campana de una iglesia crean una atmósfera tétrica sobre la que empieza a sonar una pesada melodía de tres notas, la secuencia de acordes conocida como el tritón o nota del diablo, asociado con el culto demoniaco en la Edad Media. Aparte de dicho tema, el más emblemático del disco, en su debut están incluidos otros clásicos de la banda como The Wizard en la que Bill Ward demuestra su maestría a las baquetas o N.I.B. un tema bluesero en el que Ozzy nos habla en primera persona como si fuera el diablo que nos quiere seducir.

Las temáticas ocultistas, que continuarían presentes en siguientes discos, les hizo ganarse la fama de satánicos. Sin embargo detrás de la leyenda se ocultaba una realidad muy distinta, puesto que todos los miembros de la banda eran cristianos.

  1. Black Sabbath Vol. 4 (1972)

Inicialmente fue concebido con el título de Snowblind. Sin embargo, por segunda vez en su entonces corta carrera la discográfica decidió cambiar el título del álbum, en esta ocasión por ser una clara alusión a las drogas. La vez anterior fue en Paranoid, que había sido titulado por el grupo como War Pigs.

Musicalmente, es uno de los discos más variados de Black Sabbath. El disco arranca con Wheels of Confusion/The Straightener, un tema que comienza con un riff pesado y repetitivo sobre el que canta Ozzy y que termina siendo un tema de más de 8 minutos con multitud de cambios. Es en mi opinión uno de las mejores canciones de la banda y seguramente de las más infravaloradas.

Encontramos otras grandes canciones como Changes, una magnífica balada y el tema más edulcorado de su carrera (décadas más tarde Ozzy se encargaría de destrozarla en compañía de su hija Shannon), Snowblind en la que nos hablan sin tapujos sobre los problemas con la cocaína (en el año 2000 la versionaría System Of A Down magistralmente) o Cornucopia, un tema tan extravagante e ido de olla que Bill Ward se negó a grabarlo, aunque afortunadamente acabó cediendo.

  1. Master Of Reality (1971)

El tercer disco de Black Sabbath, Master Of Reality, ha acabado siendo con el paso de los años el más influyente, sirviendo de inspiración para numerosas bandas de stoner, doom, sludge y otros estilos que tienen como su base la ralentización y la pesadez del sonido. Precisamente, esa es la característica de este álbum, dejaron a un lado la parte más clásica y bluesera de su sonido para centrarse en el peso de los temas. También concentraron el disco a nivel de canciones, en 6 temas más dos breves interludios instrumentales de guitarra.

Como temas destacados Sweet Leaf, en la que nos hablan de su amor por la marihuana, Children Of The Grave uno de los grandes clásicos del grupo en el que continúan la lírica antibélica de temas como War Pigs o el cierre del álbum con Into The Void, el más claro ejemplo del sonido mastodóntico del álbum, en ella bajaron el tono a Do#, algo en lo que también sirvieron de influencia a generaciones posteriores.

1.Paranoid (1970).

Por increíble que parezca fue grabado apenas cuatro meses después de su debut. En tan solo un año Black Sabbath sacó dos discos para la historia, siendo su segunda entrega el disco más reconocido de su carrera.

Prácticamente los ocho temas que lo componen son clásicos de la banda, primando el mensaje antibelicista, muy de actualidad en aquel momento por la Guerra de Vietnam, en temas como War Pigs, la siniestra Electric Funeral o Hand Of Doom.

Paranoid, la canción que da título al álbum (que comentábamos un par de discos más atrás la banda quiso llamar War Pigs), fue un tema compuesto en el estudio durante la grabación del disco en apenas unos minutos. Personalmente, creo que es un tema muy sobrevalorado y que está lejos de representar su sonido y lo que Black Sabbath significa, pero es indudablemente su canción más conocida. Un tema mucho más representativo y casi tan exitoso fue Iron Man, con un pesadísimo riff impensable para que aquellos tiempos.

En definitiva, Black Sabbath es una banda imprescindible para todo amante de los sonidos más duros. Imprescindible para saber de dónde vienen muchas bandas y estilos, pero imprescindible también en sí misma como un clásico intemporal de la música moderna. Lamentaremos no tener más nuevos discos que disfrutar, pero brindaremos por los que nos han dejado y es que Black Sabbath envejece muy bien, envejecen tan bien que son eternos.

LONG LIVE THE RENEGADES!

Ludwig van González

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